Las salas ya no solo proyectan películas: el auge del cine musical transforma la experiencia del público
Escrito por: Ahyelet Valentina González Pardo
Conciertos filmados y experiencias audiovisuales de artistas internacionales han impulsado una nueva etapa del cine musical, donde las multisalas se convierten en espacios de encuentro para fanáticos y nuevas audiencias.

Fotografía por David Justo, Cadena Ser
Las salas de cine ya no funcionan únicamente como espacios destinados a películas tradicionales. En los últimos años, conciertos filmados, documentales musicales y experiencias audiovisuales de artistas internacionales han comenzado a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la cartelera, convocando
especialmente a públicos jóvenes y comunidades de fanáticos que buscan vivir la música de manera colectiva.
El fenómeno ha tomado fuerza con producciones vinculadas al pop y al K-pop, cuyos estrenos suelen agotar funciones y movilizar a seguidores organizados a través de fandoms. Para muchos asistentes, estas exhibiciones representan una experiencia cercana a un concierto presencial, marcada por la emoción compartida y la conexión con otros fanáticos.
El impacto comercial también ha sido significativo para la industria cinematográfica. Uno de los casos más exitosos fue Taylor Swift: The Eras Tour, película que se convirtió en el concierto filmado más taquillero de la historia tras recaudar más de 261 millones de dólares a nivel mundial. Además, durante su primer fin de semana obtuvo cerca de 123 millones de dólares globales, cifras históricas para este tipo de producciones.
Al respecto, Valentina Parra, vocera del fan club oficial de TXT en Chile, explica que estas funciones son vitales ante la falta de giras presenciales en la región: «Se trata de vivir la experiencia como si fuera un concierto, más que una película en sí. Compartir con gente que disfruta lo mismo es agradable, sobre todo con TXT, ya que son pocas las oportunidades que tenemos de verlos en persona. Se añora mucho esa sensación de parte de MOA (nombre del fandom), ya que no han vuelto a Chile desde el Music Bank en 2022».
A diferencia de una función de cine tradicional, donde impera el silencio, aquí los códigos cambian. «La gente va con sus lightsticks y regalos para otros fans (…) “Durante la transmisión se cantan las canciones, se grita y se vive con mucha emoción», relata Parra. En este ecosistema, el rol de las comunidades organizadas es fundamental para el éxito de taquilla. «Como fanclubs nos preocupamos de informar por todos los medios qué cines transmitirán la función y en qué regiones, para que nadie se quede fuera” (…) “También damos regalos en los locales el día de la transmisión para que los fans vayan contentos», concluyó la vocera de TXT Chile.
Para el crítico de cine y música Joel Poblete, el crecimiento de estas producciones refleja un cambio importante en la relación entre el público y las multisalas. “Cada
vez son más frecuentes en la cartelera local, y al parecer funcionan muy bien y tienen llegada en los espectadores del país”, señala.
Poblete explica que gran parte del éxito de estas experiencias radica en la conexión emocional que generan con las audiencias jóvenes y los fandoms organizados. “Muchas veces, a través de la pantalla grande, es la única opción de imaginar cómo es ver a sus artistas preferidos actuando en un escenario en vivo”, comenta.
El especialista también sostiene que estas funciones modificaron la experiencia tradicional de asistir al cine. “Mucha gente que habitualmente no va a las salas a ver películas sí va a ver este tipo de espectáculos en pantalla grande”, afirma. A su juicio, el público deja de ser un espectador pasivo y transforma la sala en un espacio colectivo e interactivo, mucho más cercano a un concierto que a una exhibición convencional.
Con nuevos conciertos filmados, documentales y biopics en desarrollo, el cine musical parece haber dejado de ser una alternativa para convertirse en una parte estable de la programación de las multisalas. Próximos proyectos como la biopic de Mägo de Oz y la segunda película sobre Michael Jackson reflejan una industria que busca diversificar su oferta y responder a públicos cada vez más segmentados. Más que complementar la cartelera, la música está redefiniendo el papel de las salas de cine en el siglo XXI.