Invierno y salud mental: cómo el trastorno afectivo estacional puede afectar el rendimiento de estudiantes escolares y universitarios

Category: Sin categoría Tags: , ,

Invierno y salud mental: cómo el trastorno afectivo estacional puede afectar el rendimiento de estudiantes escolares y universitarios

La llegada de los meses fríos no solo implica cambios en la rutina diaria, sino que también puede influir en el estado de ánimo, la motivación y la concentración de jóvenes que enfrentan exigencias académicas. 

Imagen Generada con IA

Por: Tonka Jamet Gatica

Menos horas de luz, cambios en los hábitos de sueño y una menor energía durante el día son algunos factores que pueden influir en la salud mental de estudiantes de enseñanza media y educación superior durante el invierno. Expertos advierten que algunos jóvenes podrían experimentar síntomas asociados al trastorno afectivo estacional (TAE), una condición relacionada con cambios de ánimo que aparecen en determinadas épocas del año.

Aunque el trastorno afectivo estacional no cuenta con cifras específicas en Chile, estudios internacionales estiman que afecta entre el 1% y el 10% de la población, dependiendo de factores como la latitud y la cantidad de horas de luz disponibles durante el año. Especialistas señalan que sus síntomas suelen intensificarse durante el otoño e invierno debido a la menor exposición a la luz solar, lo que puede alterar los ritmos biológicos y favorecer la aparición de episodios depresivos.  

Para muchos estudiantes, el invierno representa una etapa de mayor cansancio, desmotivación y dificultad para mantener la concentración. Sin embargo, cuando estos cambios se vuelven constantes y comienzan a afectar la vida cotidiana, podrían estar relacionados con el trastorno afectivo estacional, una condición vinculada a la disminución de la exposición a la luz natural durante los meses más fríos.

En adolescentes y universitarios, estas señales pueden manifestarse a través de una menor participación en clases, falta de motivación, dificultades para estudiar o una sensación permanente de agotamiento. Esto ocurre en una etapa donde las exigencias académicas, las evaluaciones y la presión por cumplir objetivos pueden aumentar la carga emocional.

Este escenario cobra especial relevancia considerando que la salud mental ya representa un desafío importante entre los jóvenes chilenos. Un artículo publicado en la revista científica Frontiers in Public Health advierte que más del 20% de los adolescentes en Chile presenta problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y estrés, mientras que muchos no reciben tratamiento oportuno debido al estigma o a las dificultades para acceder a atención especializada. 

En el caso de la educación superior, distintas investigaciones han evidenciado que estas dificultades también repercuten en el desempeño académico. Un estudio realizado con estudiantes universitarios chilenos de Arica, Concepción y Temuco encontró que más del 45% presentó sintomatología de riesgo asociada a depresión, ansiedad o estrés, condiciones que pueden afectar la concentración, la asistencia a clases y la permanencia en los estudios. 

Desde el ámbito psicológico, Nadia Poblete, investigadora en temáticas relacionadas con la violencia social, explica que el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes también está influenciado por los espacios donde desarrollan sus relaciones sociales. En este contexto, señala que, «Uno de los desafíos que enfrentan hoy los niños, niñas y adolescentes es que muchos de sus espacios de desarrollo y socialización están mediados por las redes sociales y los dispositivos tecnológicos. Esto puede afectar la manera en que construyen sus relaciones, ya que muchas veces estas interacciones reemplazan espacios presenciales que son fundamentales para su desarrollo emocional y social.» 

Nadia Poblete también agrega que, al desarrollarse gran parte de estas interacciones en espacios digitales, algunos jóvenes pueden enfrentar determinadas situaciones sin la misma contención que entregan los espacios presenciales como la familia, los establecimientos educacionales o la comunidad. «Cuando un adolescente está detrás de una pantalla, muchas veces enfrenta estos desafíos de manera individual, sin esa regulación o acompañamiento colectivo que entregan otros espacios de socialización. Por eso también es importante preguntarnos qué rol estamos cumpliendo los adultos, porque no solo hablamos de padres o madres, también hablamos de docentes” 

Desde los establecimientos educacionales, el acompañamiento de profesores y equipos de apoyo también cumple un rol relevante para detectar posibles señales en los estudiantes, especialmente cuando existen cambios en su comportamiento, rendimiento o motivación dentro del aula.

La profesora de Educación Física y orientadora del colegio Elvira Hurtado, Ana María Saavedra, señala que la observación diaria de los docentes puede ser clave para identificar cuando un estudiante atraviesa alguna dificultad emocional, ya que estas señales no siempre se reflejan únicamente en el desempeño académico, «Como docentes siempre tenemos que estar atentos a los comportamientos de nuestros estudiantes y a cómo va cambiando su ánimo. No necesariamente vamos a notar una dificultad solamente porque un alumno deja de poner atención en clases, también podemos observarlo en su disposición con sus compañeros, en cómo se relaciona, en cómo enfrenta su día a día y en pequeños cambios que antes no estaban presentes.» 

La orientadora Ana María Saavedra agrega que es importante conocer el entorno del estudiante y la existencia de redes de apoyo que puedan acompañarlo en estos procesos. «Más allá de preguntarnos si un estudiante tiene apoyo familiar, también es importante pensar en una red de apoyo consciente y cercana, donde pueda sentirse escuchado y acompañado. No se trata solamente de estar presentes en ciertos momentos del día, sino de generar espacios donde los jóvenes puedan expresar cómo se sienten.» 

Especialistas recomiendan mantener hábitos saludables como aprovechar la luz natural, realizar actividad física, respetar los horarios de descanso y buscar apoyo cuando los síntomas comienzan a afectar el día a día.

Investigaciones recientes también indican que el estrés académico continúa siendo uno de los principales factores asociados al deterioro de la salud mental en estudiantes universitarios chilenos, especialmente cuando se combina con pensamientos negativos persistentes, presión por el rendimiento y escasas redes de apoyo. Los especialistas coinciden en que fortalecer los sistemas de acompañamiento psicológico dentro de colegios y universidades resulta clave para prevenir consecuencias más graves. 

Aunque sentir menos energía durante el invierno puede ser algo común, es importante diferenciar entre un cambio temporal de ánimo y señales que requieren mayor atención. La detección temprana dentro de colegios y universidades puede ayudar a acompañar a los estudiantes y favorecer tanto su bienestar personal como su desarrollo académico.

Share this post