Deuda educativa en tensión: crece la morosidad ante anuncios de condonación del CAE
La Crisis del Crédito con Aval del Estado profundiza la morosidad y abre debate por su futuro en Chile.
Por: Nicole Martínez

Imagen: TGR
Más de 550 mil personas en Chile se encuentran en mora por el Crédito con Aval del Estado (CAE), acumulando una deuda superior a los $4 billones, en medio de la incertidumbre generada por los anuncios de condonación impulsados por el Gobierno. La situación, que afecta tanto a egresados como a desertores, se ha intensificado con el inicio de cobranzas masivas por parte de la Tesorería General de la República (TGR), tensionando el sistema y profundizando la división entre quienes continúan pagando y quienes han optado por suspender sus cuotas.
Actualmente, solo el 41% de los egresados mantiene sus pagos al día, cifra que cae al 16% en el caso de quienes no finalizaron sus estudios. Este escenario evidencia una crisis estructural en el sistema de financiamiento estudiantil, donde la carga de la deuda se extiende más allá del periodo formativo e impacta directamente en la vida adulta de los profesionales.
Regiones como Valparaíso y Biobío concentran algunos de los mayores volúmenes de deudores, con más de 57 mil y 50 mil personas en incumplimiento, respectivamente. A nivel general, el endeudamiento afecta en mayor medida a mujeres y arrastra cifras históricas elevadas. En 2020, la deuda promedio superaba los $6,8 millones, con un grupo significativo que sobrepasaba los $20 millones.
Pese a la magnitud del problema, no todos los casos responden a falta de ingresos. Un 20% de los deudores en mora percibe más de $1,5 millones brutos mensuales, lo que introduce un elemento adicional al debate: la decisión de pago en un contexto marcado por expectativas de condonación.
En el ámbito político, el diputado Agustín Romero advirtió sobre el impacto estructural del sistema en la vida de los profesionales. “Muchos deudores aseguran que el CAE les impide acceder a créditos hipotecarios o incluso afecta su empleabilidad”, señaló, dando cuenta de cómo la deuda trasciende el ámbito educativo e incide en la proyección de vida.
Si bien defendió el rol del CAE como herramienta de acceso a la educación superior, el parlamentario reconoció falencias relevantes. “El problema […] está en algunos casos donde el sistema no ha funcionado bien y terminó generando situaciones de sobreendeudamiento”, afirmó. En esa línea, planteó que cualquier reforma debe equilibrar soluciones para los casos más críticos con la sostenibilidad del sistema: “Hay que corregir esas situaciones donde la deuda se volvió impagable, pero también hacer cumplir las obligaciones, porque si no se paga, el sistema deja de existir”.
Desde la experiencia de los deudores, la realidad se traduce en decisiones complejas y consecuencias concretas. Ana María Vera, egresada de Educación Parvularia, relata que dejó de pagar tras quedar sin trabajo: “Llevo 120 cuotas pagadas, pero dejé de trabajar por mi hijo y no cuento con los medios”. Su testimonio refleja una de las principales causas de morosidad: la imposibilidad material de sostener el pago en contextos familiares y laborales adversos.
A esto se suma el impacto de los intereses y las condiciones del crédito. “Si me pasaba un día de la fecha de pago, me subía $10.000” evidenciando cómo pequeños retrasos pueden incrementar rápidamente la deuda. Actualmente, su caso se encuentra aún en manos del banco, aunque reconoce que ha recibido llamados de cobranza constantes.
La incertidumbre sobre el futuro de la deuda es otro factor que incide en la salud financiera y emocional de los deudores. “No hay claridad; dicen que si pasa a Tesorería te pueden quitar la casa, entonces no deja tranquilidad”, comenta Vera, reflejando la desinformación y el temor que enfrentan miles de personas en situaciones similares.
Pese a ello, insiste en que su intención siempre fue cumplir con la obligación adquirida. “Mi intención siempre ha sido pagarlo”, afirma, marcando una diferencia con aquellos deudores que han optado por suspender sus pagos como estrategia ante la eventual condonación.
Mientras tanto, herramientas como el Portal Ingresa permiten revisar el estado del crédito y las cuotas pendientes, y la TGR informa sobre el traspaso de deudas para su cobro. Sin embargo, estas medidas no resuelven el principal problema: la ausencia de definiciones concretas sobre el futuro del CAE.
En el Congreso, el debate continúa entre quienes impulsan una condonación que alivie la carga financiera de los deudores y quienes advierten sobre el impacto fiscal de una medida de esa magnitud. En este contexto, la deuda educativa sigue marcando la trayectoria de cientos de miles de personas, atrapadas entre la obligación de pago y la expectativa de una solución que aún no se concreta.