Cine chileno: la larga ruta hacia el prestigio internacional 

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Cine chileno: la larga ruta hacia el prestigio internacional 

Por: Gabriela Blanco Aponte

Una de las industrias audiovisuales con mayor reconocimiento internacional y presencia en festivales y premios. 

Fotografía sacada de: Cannes.

Durante los últimos años, diversas producciones audiovisuales han sido seleccionadas y premiadas en sus distintas categorías, consolidando a Chile como uno de los referentes del cine latinoamericano.

Uno de los hitos más importantes ocurrió en 2025, cuando la película chilena La Misteriosa Mirada del Flamenco, dirigida por Diego Céspedes, obtuvo el máximo reconocimiento. Actualmente, en 2026, fue invitado para formar parte del jurado de la 79a edición del Festival de Cannes. 

El festival contó con una participación histórica de producciones, coproducciones audiovisuales y representantes de la industria chilena. El crítico de cine Joel Poblete se refiere a esto como: “los años más significativos que hemos tenido (…) Casi todos los años tenemos alguna película chilena representando”.

El deshielo, uno de los largometrajes chilenos destacados dirigido por Manuela Martelli, el cual está ambientado en un crudo invierno en un hotel ubicado en la zona volcánica de los Andes. Éste, presenta la pérdida de inocencia presentándose como eje central, por otro lado, cuestiona el machismo, los abusos de poder, los encubrimientos y las dificultades de las nacientes democracias. Si bien no ganó en su categoría se llevó una emotiva recepción por parte del público y la industria internacional. Martelli se convirtió oficialmente en la primera directora chilena en presentar un largometraje de ficción en competencias dentro de esta sección del certamen. 

Otro de los largometrajes que llamaron la atención del público fue “La Perra”, dirigido por la chilena Dominga Sotomayor, una adaptación libre de la novela homónima de Pilar Quintana. Esta relata la historia de la protagonista con su perra situada en una isla en el sur de Chile, abordando los anhelos de la maternidad. Un largometraje se llevó el prestigioso premio “Palm Dog” un triunfo histórico para el cine chileno.

“Papito corazón” es otro de los largometrajes destacados de la cineasta chilena Tana Gilbert, el cual ganó en la categoría TransPerfect Post-Production Award.

La constante presencia de Chile en Cannes demuestra la madurez alcanzada por su industria cinematográfica. Más allá de los premios, la participación en este festival ha permitido que cineastas nacionales accedan a redes de financiamiento, distribución internacional y nuevas audiencias, fortaleciendo el posicionamiento global del cine chileno.

El resurgimiento del cine chileno

Desde los años 90, el cine chileno comenzó una etapa de consolidación gracias a nuevas políticas culturales, fondos de financiamiento y el crecimiento de escuelas cinematográficas.

Películas como “Taxi para Tres” (2001), “Machuca” (2004), «No” (2012) y «Gloria” (2013) posicionaron nuevamente al cine chileno en el extranjero. Actualmente, nuestro país es reconocido por producir material de autor, documentales y películas independientes con gran identidad cultural y gran calidad artística.

Sin embargo, la problemática del cine chileno es la falta de conexión con los espectadores. Joel Poblete, destaca que: “siempre que se estrenan películas cuesta mucho que la gente las vaya a ver. Más allá de al cine faltarle algo, falta conexión con los espectadores y eso es un trabajo que depende de distintos factores”.

Dicho acto se puede dar debido a la creación de las plataformas de streaming y a la piratería, lo cual se puede decir que tenemos todo al alcance de nuestra mano. No obstante, un informe de Programación y Públicos en 2024, realizado por la Red de Salas Independiente de Cine de Chile, mostró que el 30% de la población acudió a ver producciones chilenas.

Entre los años 60 y 70 surgió el llamado “Nuevo Cine Chileno”, caracterizado por una mirada social y política sobre la realidad que vivía el país en aquella época. Tras el golpe de Estado de 1973, muchos cineastas partieron al exilio, por lo cual en ese tiempo, Chile se vio afectado profundamente en las producciones audiovisuales. Sin embargo, la dictadura ha sido un referente y un impulso para crear arte y contenido sobre un tema que no es muy atractivo.

El cineasta y conductor de Radio Carolina, Osvaldo Solorza, destaca que las dictaduras en Latinoamérica han influido en la creación de películas, recalcando que: “las grandes tragedias de la humanidad son representadas en el cine (…) en el caso de Chile es un tema recurrente porque todavía no ha habido muchas respuestas y creo que el cine busca eso, la respuesta”.

La historia del cine en Chile tiene más de un siglo y ha pasado por distintas etapas de crecimiento, crisis y reconocimiento internacional. Lo cual le ha permitido reivindicar en el cine internacional. 

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