Chile proyecta un crecimiento moderado debido a la  incertidumbre económica. 

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Chile proyecta un crecimiento moderado debido a la  incertidumbre económica. 

Banco Central ajustó sus estimaciones para el 2026, se advierte un menor  dinamismo económico y continúa lejos de sus niveles históricos de expansión. 

Por: Tonka Jamet Gatica

Fotografía sacada del Ministerio de Economía

El crecimiento económico de Chile vuelve a instalarse en el centro del debate  luego de las últimas proyecciones entregadas por el Banco Central y diversos  organismos especializados. Aunque las estimaciones apuntan a que el país mantendrá cifras positivas durante los próximos años, los expertos advierten que  el escenario continúa marcado por la incertidumbre internacional, el bajo  desempeño de algunos sectores productivos y una expansión económica que  sigue lejos de los niveles históricos del país. 

Según el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central, la  economía chilena crecería entre un 1,5% y un 2,5% durante 2026, cifras menores  a las realizadas a fines de 2025. El organismo explicó que esta corrección  responde principalmente a factores externos, como la desaceleración de la economía mundial, el aumento de los costos energéticos y la persistencia de  conflictos geopolíticos que han afectado el comercio internacional y la inversión. 

El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), considerado uno de los  principales indicadores para medir el comportamiento de la economía chilena,  también ha reflejado señales de debilitamiento, en abril del 2026, el indicador registró una caída del 1,2% respecto del mismo mes del año anterior, acomulando varios meses de bajo crecimiento. La caída fue impulsada principalmente por el retroceso de la minería, la industria  manufacturera y la producción de bienes.  

Frente a este escenario, el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Central Francisco Castañeda aseguró que Chile atraviesa un periodo de desaceleración económica  más que una crisis estructural. “La economía viene estancada hace bastantes  años. El Producto Interno Bruto del primer trimestre se contrajo 0,5% respecto al  mismo periodo del año anterior, por lo tanto estamos hablando de un crecimiento  negativo”, explicó. Asimismo, advirtió que superar el 2% de crecimiento durante  2026 parece cada vez menos probable, señalando que esa cifra “probablemente  será el techo máximo” al que podría aspirar la economía chilena en el corto plazo. 

Pese al menor dinamismo económico, algunos sectores han logrado sostener  parcialmente la actividad nacional. El comercio y los servicios han mostrado una  mayor estabilidad durante los últimos meses, evitando una caída más profunda en  los indicadores económicos. Sin embargo, los expertos coinciden en que estas cifras  aún resultan insuficientes para impulsar una recuperación sólida del empleo,  mejorar los salarios y fortalecer la inversión privada. 

En medio del debate sobre si el país enfrenta o no una crisis económica, el analista económico y director ejecutivo de empresas Golden, Wilfredo Araya planteó que el actual escenario responde  principalmente a un contexto de incertidumbre política y desaceleración moderada.  “No estamos frente a una crisis económica propiamente tal, sino ante un escenario  de desaceleración acompañado de tensiones políticas e incertidumbre  institucional. Cada vez que asume un nuevo gobierno y se reconfiguran las mayorías políticas, los mercados reaccionan con cautela y eso termina  impactando la inversión y las expectativas económicas”, señaló. 

Araya también enfatizó que uno de los principales desafíos para Chile es  recuperar la confianza de los inversionistas mediante acuerdos políticos amplios y  mayor estabilidad institucional. “Los inversionistas no solamente observan la carga  tributaria; también analizan la estabilidad política, la seguridad jurídica y la  capacidad del país para mantener reglas claras en el tiempo. La polarización  política genera una percepción de inseguridad que termina debilitando la llegada  de nuevas inversiones”, agregó. 

Las proyecciones de largo plazo tampoco muestran un panorama especialmente  alentador. El Banco Central de Chile estimó que el crecimiento tendencial del país  durante la próxima década rondaría el 1,9%, reflejando las dificultades  estructurales que enfrenta Chile para elevar su productividad y recuperar niveles  de expansión más altos. 

A fines de 2025, algunas proyecciones incluso apuntaban a un crecimiento  cercano al 3% para este año, impulsado principalmente por la inversión minera y  energética. No obstante, el deterioro del escenario internacional y la pérdida de  dinamismo interno obligaron posteriormente a corregir esas expectativas. 

El debate económico también se ha trasladado al plano político y ciudadano,  donde distintos sectores discuten si Chile enfrenta una crisis económica o  simplemente un periodo de crecimiento lento pero estable. Mientras algunos  destacan la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación, otros advierten  que las bajas cifras de crecimiento podrían limitar el desarrollo económico y  afectar directamente la calidad de vida de la población en los próximos años.

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