Alerta por peligroso reto viral: el “challenge de los imanes” preocupa a especialistas de la salud y a padres
Un reto viral que incentiva a ingerir imanes enciende las alertas sanitarias y reabre el debate sobre los riesgos de las redes sociales en niños.
Por: Tonka Jamet Gatica

Imagen: MINEDUC
Un nuevo reto viral difundido en TikTok ha encendido las alarmas entre padres y profesionales de la salud. Se trata del “challenge de los imanes”, una práctica en la que niños ingieren pequeños imanes en distintos momentos, exponiéndose a graves riesgos internos que podrían llevar a cirugías de urgencia.
El fenómeno, que ha ganado visibilidad en redes sociales durante las últimas semanas, consiste en que menores de edad consumen pequeñas piezas magnéticas como parte de un supuesto desafío. Aunque para algunos puede parecer un juego inofensivo, especialistas advierten que las consecuencias pueden llegar a ser extremadamente peligrosas.
Médicos y especialistas califican esta tendencia como “altamente peligrosa” y advierten sobre las consecuencias al ingerir estas piezas, ya que los imanes pueden alojarse en distintas partes del sistema digestivo y, al atraerse entre sí, generan una presión anormal entre las paredes intestinales. Este fenómeno puede derivar en perforaciones, infecciones graves como la peritonitis y daños irreversibles en el tracto gastrointestinal, obligando en muchos casos a intervenciones quirúrgicas complejas, las que pueden escalar rápidamente y poner en riesgo la vida de los niños y jóvenes.
Desde el ámbito psicológico, Nadia Poblete investigadora en temáticas relacionadas en la violencia social, advierte que estos desafíos no surgen de manera aislada, sino que están profundamente ligados a los cambios en las formas de socialización. “Hoy los espacios de desarrollo de niños, niñas y adolescentes están invadidos por las redes sociales, reemplazando el contacto cara a cara. Esto hace que su comportamiento se guíe por la repetición de lo que ven en internet, sin una regulación real, lo que favorece conductas imitativas peligrosas”, explica.
Este tipo de conductas también se vincula con la necesidad de pertenencia y validación social propia de estas etapas. En plataformas digitales, la aprobación se traduce en “likes” y visualizaciones, funcionando como refuerzos inmediatos. A esto se suma que el cerebro en desarrollo aún no cuenta con una madurez completa para evaluar riesgos, aumentando la probabilidad de participar en desafíos peligrosos sin dimensionar sus consecuencias.
Asimismo, el llamado “efecto contagio” o imitación social cumple un rol clave. Al observar a otros realizando el desafío sin consecuencias visibles inmediatas, se genera una falsa percepción de seguridad. Este fenómeno se relaciona con la teoría del aprendizaje social propuesta por Albert Bandura, que sostiene que gran parte del comportamiento humano se adquiere a través de la observación e imitación.
En esa misma línea, el profesor de educación física José Jara, que actualmente está ejerciendo en el Liceo Polivalente San José de la Preciosa Sangre, enfatiza el rol formativo del entorno familiar y la importancia de establecer límites claros. “Los niños aprenden imitando. El punto clave es que esa imitación tenga límites, y esos límites deben ponerlos los padres. Un niño tiende a pensar que todo lo que ve es normal solo porque otros lo hacen”, señala. Además, advierte que no basta con prohibir, sino que es necesario reforzar constantemente estas normas y explicar sus razones.
En este contexto, Poblete también enfatiza el rol fundamental de los adultos, señalando que existe una preocupante ausencia en la guía de niños y adolescentes. “Más que hablar de adultocentrismo, lo que vemos es que el adulto no está presente, no está orientando ni regulando. No solo padres y madres, también docentes y otros referentes. Hay una incapacidad de acompañar a los jóvenes en estos espacios digitales donde hoy se desarrollan”, advierte.
Frente a este escenario, profesionales de la salud han realizado un llamado urgente a padres, cuidadores y comunidades educativas para que estén atentos a este tipo de contenidos virales. Advierten que muchos niños tienden a replicar estos desafíos sin comprender realmente sus riesgos, por lo que enfatizan la necesidad de fortalecer la educación digital, la supervisión adulta y el pensamiento crítico.
Este tipo de retos no es un caso aislado. En años anteriores, diversos desafíos virales han generado preocupación tanto por sus efectos físicos como psicológicos, evidenciando el impacto que pueden tener las plataformas digitales en audiencias jóvenes. Por ello, expertos coinciden en la importancia de fomentar un uso responsable de las redes sociales y promover espacios de diálogo que permitan a niños y adolescentes desarrollar una mirada crítica frente a estos contenidos.