El debate ante la propuesta de diputados libertarios de crear un “museo de la verdad”
Mediante un proyecto de resolución redactado por seis diputados libertarios, se propone la creación de un “Museo de la Verdad”. La iniciativa buscaría recordar a “las víctimas del desabastecimiento, la crisis económica y la violencia política” ocurrida durante la Unidad Popular.
Escrito por: María Paz Vega.

Imagen creada con Inteligencia Artificial.
El pasado 2 de junio, seis diputados del Partido Nacional Libertario (PNL), presentaron ante el Congreso Nacional, un proyecto de resolución que tiene como solicitud la creación de un “Museo de la Verdad: El Atropello, el Hambre y la Humillación que Significó para el Pueblo de Chile el Gobierno de la Unidad Popular”.
En aquel documento, se solicita al Gobierno para impulsar un recinto que estaría destinado a la “realidad ocurrida” entre los años 1970 a 1973 durante el Gobierno de la Unidad Popular liderada por el expresidente Salvador Allende.
En la petición interpuesta por un grupo de diputados liderados por la parlamentaria Paulina Muñoz y dirigida al Presidente de la República, José Antonio Kast, se manifiesta que el objetivo de los Libertarios, es instruir al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, al Ministerio de Obras Públicas y al Consejo de Monumentos Nacionales, la elaboración y puesta en marcha del Museo.
Proyecto que, además, presenta una fundamentación para considerar la oportuna realización de la infraestructura: “Durante décadas, la memoria oficial del período 1970-1973 ha sido construida casi exclusivamente desde la perspectiva de quienes apoyaban el gobierno de la Unidad Popular, ignorando sistemáticamente el testimonio, el sufrimiento y la verdad de los millones de chilenos que padecieron en carne propia el hambre, el desabastecimiento, la violencia política, la destrucción económica y el atropello institucional que caracterizaron ese período”.
Patricio Gajardo, analista político e historiador, realizó un análisis sobre la actual iniciativa, y cómo estos acontecimientos históricos siguen presentes en el escenario político: “Hay hechos que producen un impacto de tal magnitud que transforman el eje divisorio, un antes y un después en términos históricos […] el fenómeno reciente fue hace más de 50 años, pero sin embargo, sigue siendo parte de la contingencia política”, expresó.
Además, Patricio hizo referencia al concepto de Fisura Generativa, que describe la ruptura provocada por determinados acontecimientos capaces de establecer un antes y un después en la memoria colectiva: “Sigue siendo sorprendente, y en eso hay una reflexión histórica y política […] me parece impactante que siga siendo un fenómeno que se asume como reciente a pesar de que sucedió hace tantos años, pero que ha marcado los procesos políticos posteriores”.
Asimismo, el académico de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chile, Mauricio Ubilla, reflexionó acerca de los espacios memoriales que cumplen con una reconstrucción histórica dentro de la sociedad: “Estos lugares resguardan testimonios, documentos, relatos y experiencias que contribuyen a comprender el pasado desde una perspectiva humana y social”, agregando que “a través de ellos, las nuevas generaciones pueden aproximarse a procesos históricos que no vivieron directamente […] En este sentido, la preservación de estos espacios no busca mantener abierto el conflicto, sino evitar que el olvido debilite la capacidad de una sociedad para aprender de su propia historia”.
Por otro lado, el docente explicó cómo el debate de la propuesta, de llegar a ser aprobada, debería ser ejecutada: “Para que dicho debate sea constructivo, debe sustentarse en el respeto a la evidencia histórica, la valoración del patrimonio documental y testimonial, y el reconocimiento de que comprender el pasado resulta indispensable para proyectar un futuro basado en la convivencia democrática y el respeto irrestricto a los derechos humanos”.
Finalmente, el profesional sostuvo que: “Las sociedades que preservan su patrimonio histórico y sus espacios de memoria no lo hacen para permanecer ancladas en el pasado, sino para comprender mejor su presente”. Bajo esa misma línea afirmó que la memoria constituye un patrimonio colectivo que permite reconocer aprendizajes, errores y desafíos, contribuyendo a la formación de ciudadanos capaces de valorar la democracia, los derechos humanos y la diversidad de experiencias que conforman la historia de un país.