¿Es San Miguel una comuna segura?: el aumento de secuestros que preocupa a vecinos y autoridades
Casos recientes de delitos en la comuna de la zona sur tensionan la percepción sobre la seguridad, instalando una inquietud creciente en la comunidad.

Fotografía de Antonia Casanga Núñez.
Por: Antonia Casanga Núñez.
Chile, durante el último tiempo, ha enfrentado un gran aumento de secuestros en comunas como San Bernardo, Puente Alto, Maipú y Estación Central, una tendencia que ha causado impacto de manera directa en las cifras de este delito. Los números marcan un antes y un después en la seguridad pública, ya que desde el año 2022, los casos de secuestros en nuestro país han roto la barrera de los 800 episodios anuales, según información otorgada por el fiscal nacional, Ángel Valencia, durante su cuarta cuenta pública. La comuna de San Miguel ha sido un claro ejemplo de ello.
El martes 21 de abril, Jorge Vera, empresario de 84 años e insulinodependiente, fue interceptado por varios vehículos, obligando a descender de su camioneta y secuestrado en plena vía pública.
Imágenes captadas por las cámaras de seguridad, revelan una operación coordinada y rápida, por lo que la víctima no pudo reaccionar. Un delito que, hace un par de años parecía lejano en la cotidianidad del barrio, hoy ya no lo es.
En sectores de San Miguel, como Lo Vial, el impacto no se mide tan solo en el suceso policial, sino en lo que deja instalado, la sensación de vulnerabilidad e inseguridad.
En esta línea, el presidente de la Junta de Vecino N°21 de Lo Vial y San Miguel, Carlos Bustamante, cuestionó la gestión y la comunicación en materia de seguridad en la Comuna: “La seguridad en San Miguel no ha sido buena, se ha prometido mucho pero, se ha cumplido muy poco. La inversión es baja y seguimos teniendo problemas en el barrio que represento. No hay comunicación clara desde la municipalidad, solo nos enteramos por redes sociales, pero no sabemos qué operativos se están haciendo ni dónde se refuerza la vigilancia”.
En este contexto, la seguridad vuelve a ser el centro de debate dentro de la comuna, ya que durante la última campaña municipal, este tema fue uno de los ejes principales de lo que es hoy la actual administración. Desde la municipalidad de San Miguel, la alcaldesa Carol Bown demostró preocupación frente a dicho caso, señalando que el hecho se enmarca en el escenario del país, donde la inseguridad ha ido en aumento.
Asimismo, la concejala de la comuna, Carla Santana, también se refirió al impacto del caso, en el que detalló las facultades del cuerpo de concejales con respecto a la seguridad pública: “En materia de seguridad comunal, es importante precisar que, si bien los concejales no tenemos funciones operativas directas, si cumplimos un rol clave en la definición, orientación y control en las políticas locales de seguridad”.
También recalcó que su labor como concejales es determinante tanto en el control presupuestario como en la promoción socioeducativa para prevenir el delito en la comunidad: “En ese sentido, como consejo municipal, tenemos la facultad de aprobar el presupuesto municipal, lo que incide directamente en la asignación de recursos para iniciativas de prevención, patrullaje, iluminación, recuperación de espacios públicos y programas comunitarios”.
Uno de los principales desafíos identificados por parte del municipio es la falta de infraestructuras tecnológicas, por lo que han impulsado un proyecto para fortalecer el sistema de cámaras de vigilancia, considerado esencial tanto por Fiscalía como por la policía, con el fin de fortalecer la persecución penal. Sin embargo, la implementación de esta estrategia depende, en gran medida, del financiamiento externo, principalmente del Gobierno Regional como bien ha planteado Carol Bown en diversas entrevistas.
Bustamante recalcó que para mejorar la situación de seguridad en San Miguel, el proceso no ha sido muy óptimo, ya que hay escasa información, agregando que solamente se enteran por redes sociales de lo que sucede en la comuna pero, que no hay un trabajo por parte de la municipalidad que de aviso de realizar operativos, de que la cantidad vehículos ha aumentado o si hay más vigilancia en los sectores. Finalmente destacó que como junta de vecinos no reciben información de forma directa sobre seguridad por parte de la municipalidad.
El problema en seguridad no solo es de carácter policial, sino también emocional y compleja para los vecinos de la comuna. Salir de sus casas, estacionar sus vehículos e incluso caminar por el barrio, son acciones que hoy se piensan dos veces en un contexto donde la sensación de inseguridad crece. El caso de Jorge Vera no solo es una estadística, es la señal de que la seguridad sigue siendo una deuda pendiente en San Miguel.