Ministerio de la Mujer en la mira del Gobierno
El debate sobre la continuidad del Ministerio de la Mujer reabre tensiones políticas y sociales en torno a la equidad de género en Chile.
Por: Cristóbal Requena

Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género
La continuidad del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género ha protagonizado una vez más la agenda política chilena tras la sesión de la Comisión de la Mujer en el Senado el día 6 de abril. Una situación que ha presentado diversas posturas sobre el rol que cumple esta cartera en el Gobierno del presidente José Antonio Kast.
En la sesión, la senadora Vanessa Kaiser del Partido Nacional Libertario (PNL), cuestionó la efectividad del ministerio de la Mujer y Equidad de Género, calificándolo como una institución “ideológica”, que debería ser evaluado e incluso eliminado. En su intervención, planteó que la existencia de un ministerio enfocado solo en mujeres podría generar ciertas desigualdades dentro de la misma institucionalidad: “Si existe un ministerio para mujeres, por justicia tendría que haber uno para hombres”, afirmó.
Sus comentarios generaron reacciones inmediatas, tanto de apoyo, como de crítica, especialmente en sectores más conservadores que manifestaron que es un beneficio y no una forma de llegar a la equidad. Por otro lado, hay quienes defienden las políticas actuales y admiten que los comentarios de Kaiser fueron una «vergüenza».
En contraste a lo expresado por la senadora, la expresidenta Michelle Bachelet, quien fue la principal impulsora de la creación de este ministerio durante su segundo gobierno y además fundadora de ONU Mujeres; defendió la necesidad de mantener este espacio. Según señaló, la existencia del ministerio responde a desigualdades históricas que aún afectan a muchas mujeres en Chile, sobre todo en temas como el trabajo, la participación política y la violencia de género: “El Ministerio de la Mujer es un logro democrático que no puede retroceder; su rol es fundamental para garantizar una vida sin violencia y asegurar que las mujeres no sean invisibles para el Estado”, agregando que: “es motivo de una enorme alegría para las mujeres de Chile, pero también para la convivencia entre chilenas y chilenos”.
Frente a esta situación, la senadora Beatriz Sánchez (FA), reaccionó a las declaraciones de Vanessa Kaiser durante una entrevista en Radio Infinita y criticó el tono de la intervención de su par: “la senadora Kaiser es una senadora que busca siempre la provocación, está esperando una respuesta a sus provocaciones y ayer estábamos en otra cosa, estábamos escuchando a la ministra de la Mujer”.
Bajo ese contexto, surgieron voces desde la ciudadanía que dan cuenta del impacto emocional que generaron las declaraciones de la senadora. Carla Yasmin, quien ha denunciado situaciones de abuso, señaló que “escuchar a una autoridad hablar de esa forma duele, da rabia y genera impotencia, porque pareciera que no entienden por lo que uno pasa”. El testimonio refleja que el debate no se limita únicamente al plano político, sino que también incide directamente en la experiencia de quienes han enfrentado este tipo de realidades.
El contraste entre estas posturas dejó en evidencia que no sólo se trata de una discusión puntual, sino que de una diferencia más profunda sobre cómo se deben abordar las desigualdades de género en el país. Mientras algunos creen que estas instituciones deberían revisarse o eliminarse, otros sostienen que son clave para lograr mayor equidad y posicionar años de lucha feminista en instituciones gubernamentales.
En medio del debate, la periodista y docente de la Universidad de Chile, Juanita Rojas Magíster en Gobierno y Gerencia Pública con amplia experiencia en comunicaciones y políticas públicas también abordó la discusión, señalando que “cuando se crean los ministerios de las mujeres y se habla de igualdad de género, se piensa en equilibrar la situación que afecta a las mujeres en la sociedad”. En esa línea, agregó que “las mujeres siguen enfrentando mayores dificultades, incluso en algo tan básico como recibir un menor sueldo que los hombres en el mismo cargo y con la misma formación”.
También se refirió al enfoque de estas políticas, señalando que “cuando se habla de igualdad de género, se trata de buscar formas de equilibrar la situación que afecta a las mujeres en la sociedad”. Con esto, reforzó la idea de que estas medidas buscan reducir desigualdades históricas.
A pesar de las críticas de sectores conservadores al ministerio de la Mujer, el Gobierno ratificó que el ministerio no será disuelto en el corto y largo plazo. En ese sentido, se dejó claro que cualquier cambio que se realice estará orientado a mejorar únicamente su funcionamiento. Sin embargo, especialistas advirtieron que, ante una eventual disolución o fusión con otros ministerios, podría generar retrocesos en políticas públicas específicas, debilitando la institucionalidad dedicada a la equidad de género y reduciendo la visibilidad de estas problemáticas en la agenda estatal. Desde el ámbito social, organizaciones como Las Tesis han defendido la relevancia de contar con instituciones especializadas en equidad de género, subrayando su papel en respuesta frente a la violencia estructural contra las mujeres. En ese escenario, el debate no sólo se mantiene vigente, sino que se proyecta como una discusión de fondo: una que interpela al Estado y a la sociedad sobre el tipo de país que se busca construir y las bases sobre las cuales se sostienen sus propios derechos.